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Estructura interna de la tierra: modelo estático

El modelo estático de la tierra, también conocido como químico, establece las diferencias entre las distintas capas de la tierra según su composición.

El planeta tierra está constituido por tres capas concéntricas: la corteza, el manto y el núcleo, que se diferencian entre sí por su composición química y sus características físicas. 

El conjunto de estas capas conforman la geosfera. Las capas de la tierra se van haciendo más densas a medida que nos adentramos hacia el núcleo planetario. Por otro lado, la temperatura interna del planeta se incrementa con la profundidad, en una proporción media de 1 grado centígrado cada 33 metros. 

La corteza de la tierra

Es la capa externa, sólida y la más delgada. Tiene una profundidad variable, puede estar a unos 11 kilómetros en las dorsales oceánicas o a unos 70 kilómetros bajo tierra en las grandes cordilleras. Se divide en la parte continental, donde vivimos que es más gruesa. Y la parte oceánica que es más delgada y alcanza el 55% del territorio. 

El manto

Es el segmento más extenso y ocupa el 86% del volumen de la tierra. Va de los 35 kilómetros bajo la superficie hasta el núcleo. Es una capa muy densa en donde predominan los silicatos, es decir, por minerales que tienen silicio y oxígeno, entre otros elementos. 

El límite superior del manto es la Discontinuidad de Mohorovičić. Es el límite de transición, ya que allí comienza la corteza terrestre. 

El manto está divido en dos regiones:

El manto superior: va desde la Discontinuidad de Mohorovičić, hasta los 65 kilómetros de profundidad. Predominan las rocas peridotitas, ultrabásicas, compuestas mayormente por olivino magnésico y piroxeno (en un 80% y 20% respectivamente).

Manto inferior: es sólido y rígido. Se extendiende de los 665 kilómetros de profundidad hasta la llamada Discontinuidad de Gutemberg. 

La Discontinuidad de Gutemberg, indica la separación del manto y el núcleo terrestre. En esta zona las ondas P disminuyen bruscamente su velocidad y las ondas S no la pueden atravesar, por lo que el núcleo debe encontrarse en estado fluido. 

El núcleo

Lo podemos separar en externo e interno.

Núcleo externo: es una capa compuesta principalmente por hierro líquido, en un 80%, también níquel y otros elementos en menor medida. Tiene unos 2 270 kilómetros de grosor. 

Allí se producen corrientes cíclicas de fluidos que, cuando la temperatura aumenta, suben y cuando se enfrían bajan. Estas corrientes se denominan convectivas, generan líneas de fuerzas que determinan los polos magnéticos sur y norte de la Tierra, y en consecuencia, su campo magnético. El campo magnético es esencial para la vida ya que funciona como un escudo protector de los efectos nocivos del sol. 

Núcleo interno: tiene unos 1 220 kilómetros de radio, está compuesto mayormente por hierro, aunque con presencia minoritaria de níquel y otros elementos pesados, como mercurio, oro, cedió y titanio. 

Estudios recientes señalan, que se trataría de un gran cristal que no tiene la misma forma que la tierra. Llegaron a esta conclusión, ya que las ondas sísmicas viajan más rápido de polo a polo, que de una punta a otra del Ecuador.

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